Servicios
Cuatro formas de trabajar, un mismo criterio.
No es un catálogo de productos con precio. Son las cuatro maneras en que suele entrar un proyecto, y qué implica cada una.
Integración entre sistemas
Es el trabajo más frecuente. Una empresa tiene un programa de gestión, una tienda en línea, quizá un almacén con su propio sistema y varios canales de venta. Cada pieza funciona por separado, pero nadie ha construido lo que va en medio, así que alguien lo suple a mano: exportando ficheros, copiando pedidos, revisando stock dos veces.
Lo que construimos es esa capa intermedia: qué dato es el bueno, en qué dirección viaja, qué reglas se aplican y qué pasa cuando algo falla. La última parte es la que separa una integración que aguanta de un script que se rompe el primer festivo.
Cuándo tiene sentido: cuando el trasvase manual entre sistemas ya consume horas de alguien todas las semanas, o cuando los errores por descoordinación empiezan a llegar al cliente final.
Esta línea tiene producto propio: RodaraConnect, para el caso concreto de ERP contra marketplaces.
Herramientas internas a medida
La hoja de cálculo compartida que se ha convertido en el sistema real de la empresa. Casi siempre empezó bien: alguien resolvió un problema con una tabla. El problema es cuando la hoja pasa a tener quince pestañas, tres personas editándola y ninguna forma de saber quién cambió qué.
Sustituirla no consiste en comprar un producto grande y meter el proceso dentro con calzador. Consiste en construir exactamente la herramienta que hace lo que hacía la hoja, pero con control de acceso, historial y validaciones — y sin cincuenta funciones que nadie va a usar.
Cuándo tiene sentido: cuando el proceso es importante para el negocio pero no hay producto de mercado que encaje sin deformarlo, o cuando lo hay pero cuesta más adaptar la empresa al producto que construir la pieza.
Automatización de procesos operativos
Tareas repetitivas que hoy hace una persona porque siempre las ha hecho: generar un informe cada lunes, avisar cuando un valor se pasa de un umbral, preparar documentación a partir de datos que ya están en otro sitio.
El valor aquí no es solo el tiempo ahorrado. Es que el proceso deja de depender de que esa persona esté, se acuerde y no se equivoque. Un proceso automatizado además se puede revisar; uno que vive en la cabeza de alguien, no.
Cuándo tiene sentido: cuando la tarea es frecuente, tiene reglas claras y su fallo tiene consecuencias. Si no cumple las tres, muchas veces la respuesta honesta es dejarla como está.
Mantenimiento y evolución
Esto no es un extra: es la parte que decide si el proyecto sirvió de algo. Un negocio cambia de proveedor, abre un canal, cambia la normativa o simplemente crece, y lo que se construyó hace dos años tiene que acompañar ese cambio.
Por eso no entregamos y desaparecemos. Y por eso tampoco construimos sobre montajes que nadie pueda mantener después: si una decisión técnica ahorra dos semanas ahora pero deja el sistema en manos de una sola persona, no es un ahorro.
También asumimos mantenimiento de sistemas construidos por otros, con una condición: revisarlos primero. Adoptar a ciegas algo que no se entiende es prometer lo que no se puede cumplir.
Límites
Qué no hacemos
Decirlo por adelantado ahorra tiempo a todos.
- Diseño gráfico y campañas de marketing: no es nuestro oficio.
- Reventa de licencias de software de terceros.
- Proyectos donde se pide construir sin poder hablar con quien va a usar la herramienta.
- Presupuestos cerrados sobre requisitos que aún no existen. Preferimos acotar una primera fase pequeña y medir.
Contexto
Con qué solemos trabajar
La tecnología se elige por el problema, no por moda, pero hay terreno conocido.
- ERP y sistemas de gestión, con Odoo como el caso más frecuente.
- Plataformas de comercio y marketplaces con API pública.
- Automatización sobre servidor propio, no dependiente de una nube concreta.
- Instalaciones físicas con control accesible, en la línea hotelera.
Cuéntanos el problema, no la solución
Con saber qué duele y quién lo sufre se puede decir bastante rápido si hay encaje. Si no lo hay, te lo decimos.